Pasándome películas

Desde la pandemia, me mal acostumbré a comprar todo con Delivery, incluso el súper mercado, muy pocas veces voy personalmente, generalmente paso cuando ando por ahí cerca. Hoy (ayer domingo, porque en este momento son las 02:53 del lunes) tenia ganas de caminar así que aprovechando que la tarde estaba agradable, me puse ropa cómoda, mi mochila y partí. Me fui escuchando «El peligro de estar cuerda» de Rosa Montero que comencé hace algunos días.

Iba disfrutando de la caminata, desde mi casa hasta el centro comercial es más menos 30 minutos, (doy pasos cortos) hasta que, al pasar por una calle poco transitada, tanto como de vehículos como de peatones, me asusté. Debido a la gente que desaparece y a la delincuencia que crece día a día, me vino un miedo que me hizo apurar el paso y perder completamente la concentración del libro que iba escuchando. Para colmo, justo venían pasando dos motos que hicieron que mi corazón se acelerara, se ha visto que hombres en moto pasan rápido y le quitan la cartera o el celular a quien va pasando o no se, le disparan en un ajuste de cuentas o algo así. Desconozco el porcentaje de estos delitos y crímenes, pero de que los hay, los hay.

Cuando llegué a Belloto 2000 me sentí un poco más segura, pasaban más autos y se veía gente paseando perritos, una mamá con su niña en bici, un joven trotando, una pareja joven a quienes un perrito blanco, me parece que poodle, iba siguiendo. No se si era de ellos, me parece que no, iba sin correa y no caminada junto a ellos sino que detrás.

A esas alturas ya había parado el libro, me fui solo con el sonido de la calle, que no me molestaba como otras veces. Eso es lo que me gusta de Belloto 2000, que el ruido ahí es moderado. Al menos los domingos. Fue agradable ese trayecto, ya había dejado de pensar en la ficción de mi asalto y secuestro, cuando recordé que antes, el lugar por donde iba pasando había sido la Base Aeronaval El Belloto, que en la dictadura se usó como campo de prisioneros político. Osea, en ese lugar por donde iba caminando, en donde hay casas, deptos, centro comercial, gente paseando a sus mascotas y sus hijos, torturaron y mataron personas.

Al llegar al Portal, el ruido moderado se transformó en esa masa metálica que tango me desagrada. Mi ánimo comenzó a cambiar, ya quería devolverme a casa, pase primero a la Feria Chilena del Libro, y compré «Náusea» de Esteban David, un libro que hace rato quería tener que habla sobre las zonas de sacrificio, y «Apuntes de un constituyente» de Agustín Squella que me pareció interesante.

Después a lo que iba, al súper. Ya ahí si que me cambio el humor. Estaba lleno y ese ruido se sentía mucho más fuerte, sumándole esos avisos que se escuchan por los parlantes recordando el correcto uso de la mascarilla, etc. El audiolibro no lo volví a escuchar porque es peor. Pero si le puse play a esos playlist que Spotify hace para una de forma personalizada según nuestros gustos y le achuntó, las primeras canción es que sonaron fueron de Charles Mingus, Oscar Peterson, John Coltrane, etc. Mi ánimo volvió a cambiar, esta vez mejoró tanto que hasta me dieron ganas de bailar. El súper estaba lleno y casi no escuchaba lo que estaba pasado afuera de los audífonos, fue genial.

Al escuchar música, y estoy segura que a muchos les debe pasar, se siente como que estuviera en una película o sitcom. ¿Les pasa cierto? ¿O les ha pasado alguna vez?

Hoy estuve en varias películas, al menos en tres. En un Thriller, en un documental, en una de terror quizás, en una comedia y puede que hasta en alguna serie animada.

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Actualizar

Son las 03:11 de la madrugada. No tengo insomnio, acá en casa somos búhos (mi hijo y yo).

Ya me disponía a programar el celular para que se apagará en media hora y darle play al audiolibro «El peligro de estar cuerda» de Rosa Montero (narrado por ella misma) antes de dormir, cuando me puse a revisar cosas en el celular y abrí el blog. Me fui hacia atrás, leí algunas entradas y luego fuí al principio. El otro día le comentaba a mis amigos que me daba un poco de vergüenza leer lo que escribí hace años atrás. Pero ahí están los textos y si, da un poco de pudor, pero bueno, es entretenido ver como uno va cambiando también.

Sacando justamente en este momento la cuenta, tampoco han pasado tantos años. Comencé a escribir este blog en 2015, osea hace solo siete años.

Pensar que estuve a punto de borrar todo y comenzar de cero. Menos mal no lo hice. Porque hay hermosos recuerdos, como la entrada que titulé «Canciones con memoria» en donde colgué videos y un pequeño texto de diferentes etapas que viví con mi hijo cuando era pequeño.

También encontré unas grabaciones de audio , no me acordaba que tenía Sound Cloud.

Canciones que grabé en 2012, en casa con Rodrigo, el papá de mi hijo. «Sumertime», «Décimas» y «En cuerpo y alma». Había olvidado que tengo un audio cantando Décimas de Elizabeth Morris (mi cantautora chilena favorita).

Estuve tentada a editar y corregir cosas que, viéndolas ahora, no me gustan tanto como quedaron escritas, pero no lo hice. Y no lo haré, no es necesario.

Hice solo una modificación que consideré relevante de corregir. Hay una entrada en la que me refiero a una etapa en donde fui tremendamente infeliz, y que escribí que lo que viví, había sido una experiencia necesaria. La borré, no coloqué nada para reemplazar, simplemente la borré. Porque ese pensamiemto de que «gracias a tal experiencia (dolorosa y negativa) soy quien soy hoy» ya no lo comparto. No soy de la idea de que se tenga que sufrir para crecer o ser más fuerte o lo que sea. En ese tiempo si que lo creía y en parte, fue uno de los motivos por lo que aguanté todo lo que aguanté, hasta casi desaparecer. Porque de alguna manera pensaba que lo merecía. Creo que eso es una trampa, una peligrosa trampa que nos hace justificar y aguantar abusos que no tendrían por qué haber pasado. Afortunadamente salí adelante, pero no fue gracias a esa experiencia, fue A PESAR de esa experiencia dolorosa que es lo único, que sí pudiera, borraría de mi vida. Por cierto, no lo hice sola, no habría podido. Fue necesario y fundamental el cariño de mi familia, mi pareja de ese tiempo y mucha, mucha terapia.

Srta. desempleada quiere ser FreeLancer

¿Lo logrará?

No durante todo el día, pero si varias veces, me invade la preocupación al recordar que tengo plazo hasta fin de año para que lo que estoy haciendo de frutos.

Desde que me despidieron, mayo del año pasado, he estado formándome para que la vuelta al trabajo sea de manera más independiente. Los primeros cursos que realicé fueron «Asistente Administrativo mención Recursos Humanos» a través de Becas Chile Capacitación Laboral, y un curso de» Coaching para el liderazgo personal y comunicación efectiva» organizado por el Programa de Capacitación de Desarrollo de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Estos dos cursos los realicé pensando en robustecer mis conocimientos dado a los trabajos que ya venía realizando y para en algún momento dedicarme a realizar talleres y/o capacitaciones laborales, como también ayudar y acompañar en la búsqueda de empleo a jóvenes que están recién ingresando al mundo laboral.

Aprendiendo con sentido

Ya llevaba un par de años en los talleres de cine de la Escuela de Espectadores organizada por FECICH ( Festival de Cine Chileno) https://quilpueaudiovisual.cl/ y como ya no estaba trabajando, pude participar como Jurado Ciudadano, ahora tenía el tiempo y fue una experiencia muy bonita. En este momento estamos ya realizando el de este año que, debo decir, es de muy buen nivel . En la escuela nos han enseñado a escribir Textos de Critica , el año pasado tuvimos por primera vez un taller de Curatoría, en donde tuvimos la posibilidad de escoger la parrilla programática de una de las muestras que se exhibió en el Festival e incluso también algunos pudimos moderar en los conversatorios que se hacen al finalizar la película entre el público y los realizadores que van como invitados. A mi me tocó moderar, junto a mi amiga Marian, la película «Los fuertes» de Omar Zúñiga. (voté por ella así que imagínense mi emoción)

En noviembre del año pasado, me inscribí en el curso de Formación de Actores de Doblaje y Locución Internacional en Provoz. https://www.provoz.cl/ Este curso por años quise hacerlo, pero nunca podía. No tenía el dinero ni mucho menos el tiempo, imposible pedir tantos permisos en el área del retail para viajar a Santiago. Un día, como los seguía en las RR SS vi que las clases se estaban haciendo on line debido a la pandemia. No lo dudé y me inscribí. Y ha sido todo un descubrimiento, el curso, pese a ser on line se hizo perfecto, poquitos alumnos por sesión, sólo cuatro y un profe que lo hizo genial para sacar lo mejor de cada uno. Tuve la suerte además de que el grupo que me tocó eran todos muy disciplinados y talentosos por lo que todo fluyó muy bien. Además de aprender sobre locución y doblaje , aprendimos sobre narración de audiolibros ( que es lo que más amo) publicidad, e learning, videos corporativos, etc. Todo lo que signifique trabajar con la voz. Y bueno, esto es precisamente a lo que quiero dedicarme. ¿Se puede vivir de trabajar con la voz? le pregunté a mi profesor (que se ha portado genial, incluso ahora que el curso ya terminó siempre siempre responde mis mensajes cuando tengo dudas) Si, me dijo, se puede pero cuesta al principio, el primero es el que más cuesta, pero que no me desanime.

Hace poco tomé unas clases en Audiobuk https://www.audiobuk.com/ para perfeccionar mi narración de audiolibros, disfruto mucho con los audiolibros porque amo leer, amo los libros, amo narrar y contar historias, también escucharlas, amo los libros en físico y digital, mi relación con los libros y la oralidad es especial. Siempre, incluso antes de comenzar a formarme en esto, que leo en voz alta.

Piano piano

Como suele sucedernos, a veces somos un poco injustos con nosotros mismos, a veces me pregunto si no estaré siendo irresponsable al querer arriesgarme tanto ¿no debería estar trabajando en vez de buscar algo tan inestable teniendo cuentas que, además debo cubrir sola? . «¿ estás pasando por una segunda adolescencia»? me preguntó alguien cercano no hace mucho, no mentiré , si bien no siento que estoy en una segunda adolescencia, la pregunta me entristeció un poco. ¿Por qué me preguntaría eso? ¿será esa la señal que estaré dando a los demás?

Decía que a veces somos injustos con nosotros mismos porque me martirizo a sólo un mes de realmente comenzar a intentarlo. Fue después de mi cumpleaños, el mes pasado, luego de unos días de bajón por el mismo tema que me decidí y dije : ya, listo hay que hacerlo no más, ahora que puedo. Y desde ese día he estado contactando gente, grabando demos, enviando, me hice un canal de youtube para ir subiendo audiolibros y demos de publicidad, etc. He enviado demos a un par de casting y atenta a cualquier aviso que pueda salir para participar. Esta semana tengo un encargo de alguien que me pidió grabar un audiolibro para su hija que está en la escuela y no le gusta mucho leer. Así que me dedicaré a eso en estos días para que quede hermoso y más mamás se interesen. También hay una posibilidad de grabar unos libros para personas mayores que tienen discapacidad visual.

Nota: Curioso, al escribir esto recién me doy cuenta que no estoy tan en la nada.

Fondos

Otra cosa que siempre quise hacer y que estoy viendo ahora, es entender como postular a fondos .En MINCAP están haciendo charlas y talleres para interiorizarse y aprender. Quienes quieran información pueden hacerlo en este link https://ec.cultura.gob.cl/disena-tu-proyecto-cultural/ lo maravilloso es que quedan grabados por lo que puedo entrar las veces que quiero, retroceder, poner pausa para tomar apuntes, etc.

Hay varias cosas más que quiero contar, pero ya son las 2:56 de la madrugada así que por el momento dejaré hasta aquí.

No me detengas ahora

Me la estoy pasando tan bien

Estoy disfrutando mucho

No me detengas ahora

Si quieres pasarla bien, solo llámame

No me detengas ahora (porque me la estoy pasando bien)

No me detengas ahora (sí, me la estoy pasando bien)

No quiero parar de ninguna mane

Don´t Stop Me Now, Queen

Una vuelve siempre a los mismos sitios…

Soy una mujer de costumbres. Probé durante una par de semanas otros blogs, con ninguno me sentí cómoda. El que intenté que me gustara fue Tumbrl, pero no…demasiados anuncios, demasiadas cosas que me distraían. Además que lo encontré parecido a Instagram y quería algo diferente. Así que acá estoy nuevamente. No haré promesa de escribir más seguido porque este espacio es para relajarme. Ponerme voluntariamente una presión más, con todas las que tengo actualmente, me hará hacer justamente todo lo contrario.

Por lo que veo, la última entrada que escribí fue sobre el tonto útil, contaba que yo también lo fui etc. Actualizando en temas laborales, sigo estirando el chicle, ojalá ojalá hasta el primer trimestre del próximo año. Aunque no lo veo tan fácil con lo caro que está todo y las responsabilidades que tengo y que, dicho sea de paso, debo bancármelas sola.

En los últimos meses he tenido algunos intentos de trabajo tradicional, el primero : dos meses de forma remota en atención a usuarios, el segundo vendiendo telefonía, también de forma remota (renuncié) y el último, de forma presencia en una tienda de ropa (renuncié) Este último fue en junio por una semana aprox.

En junio cumplí años, anduve un poco bajoneada por sentir que se me está acabando el tiempo para estar en casa y me encanta estar acá. Y la etapa que estoy viviendo justo justo ahora, por primera vez en mi vida es tal como quiero vivirla, osea casi, falta lo más importante al menos para hacer esta vida que me gusta posible. El trabajo.

Estoy decidida a probar como free lance, trabajando con mi voz, pero comencé hace poco a moverme… y acá viene mi autotirón de orejas : ¿por qué no partí antes? ¿Por qué comencé ahora cuando la cuenta regresiva ya se activó? No llego al punto de castigarme, pero si hago la reflexión. Uno de los motivos, claro está, no me sentía preparada. El otro, miedo, que vendría siendo lo mismo.

¿Que cosas haríamos si no tuviéramos miedo?

Y a propósito de miedo

¿miedo a qué?

¿Al fracaso?

Naaaaa miedo a quedarme sin recursos para mantenerme. Podría fracasar tranquilamente si tuviera la seguridad de poder seguir pagando los estudios de mi hijo, el arriendo, las cuentas, los libros, las salidas al cine, la comida y gastos generales varios.

El fracaso y el éxito son tan dinámicos y subjetivos que ya casi ni pienso en ello. El fracaso da igual porque la vida de una a la única persona que realmente le importa es a una y a quienes directamente les afecta. En mi caso, mi hijo y la Bonnie. Y el éxito tampoco le interesa mucho a nadie mas que a uno mismo, hasta podrían pasar inadvertido.

Nada más que agregar por ahora siendo las 03:43 del jueves 21 de julio 2022.

¿ Qué tan tontos útiles somos?

Hace años, cuando trabajaba en una multitienda de cajera, mi jefa directa me encargó la misión de ir a buscar unas prendas a otra sucursal. Debo haber tenido en ese tiempo unos veintisiete años. Estaba con toda la ilusión y las ganas de crecer, de demostrar mis capacidades, estaba recién empezando. Tomé esa petición como un gesto de confianza, de valoración, pensé en ese momento que quizás me comenzaban a ver como algo más que una cajera. Me enviaron en un taxi.

Cuando llegué a la otra tienda, recuerdo que tuve que esperar si mal no recuerdo una hora aprox. En esos retails abundan los jefes, así que entre que un jefe le preguntara a otro y a otro y a otro yo estaba ahí parada esperando. Hasta que llegó por fin alguien y me dijo que…. esperara.

Pasado el tiempo de espera ( se me hizo eterno) todo el tiempo estuve de pie, me llevaron al sector de custodia que es donde están los guardias y me pasaron cinco o seis fundas con los trajes en el interior. Pesaban bastante , imposible llevármelas en micro o colectivo como pretendían. Finalmente me pidieron un taxi para devolverme. Por supuesto eso si, tuve que esperar que lo pidieran y esperar que llegara. Por lo menos su media hora más.

Cuando llegué de vuelta con los trajes, ya eran pasada las una, me enviaron a colación. Estuve toda la mañana afuera, pero me sentía bien, importante. Me da risa recordarlo ahora, diez años después. Porque claramente era algo que necesitaban urgente y nadie más estaría dispuesto a ir. El motivo era ese ni más ni menos.

No quiero decir con esto que nunca reconocieron mis logros, porque siempre me felicitaron cuando hubo que hacerlo. No es mi intención ser mal agradecida con lo que aprendí en los cuatro años que estuve ahí.

Ahora que tengo un poco más de experiencia en el mundo laboral y sus relaciones, creo que no hay que «creerse tanto el cuento», lo que no quiere decir que no debamos tener compromiso ni hacer nuestro trabajo con poca voluntad. Estoy lejos de pensar así. Pero si hay algo que he aprendido es que hay que saber poner límites y por sobre todo no autoengañarse. Porque podríamos convertirnos en tontos útiles. como creo que lo fui esa vez.

No es necesario llegar de los primeros en irnos de los últimos, trabajar en nuestros días libres para demostrar compromiso. Hay que repensar que es el compromiso con la empresa. Dejé de creer en qué hay que «ponerse la camiseta» lo que me hace recordar también que en temporadas de navidad las jefaturas e incluso los gerentes se ponían la polera que era parte del uniforme que usábamos los demás empleados. Como un gesto quizás de que ¿éramos iguales?

Soy de la idea de que debemos hacer bien nuestro trabajo, dar lo mejor de uno, aprender, enseñar lo aprendido, cumplir y exigir que la compañía para la que trabajamos también cumpla.

Ser un tonto útil fomenta en parte la explotación y la manipulación. A veces uno le enseña a los demás como tratarnos. Y quien pueda aprovechará esa vulnerabilidad y necesidad de reconocimiento para usarlo a su favor. ¿Quién quiere sentirse un recurso para cumplir los objetivos de otros?

Hay algunos tontos útiles más audaces, que saben bien el juego que decidieron jugar. No les molesta porque les trae beneficios y están dispuestos a pagar ese precio para satisfacer muchas veces su arribismo.

Hay otros en cambio que de vez en cuando se sienten atrapados, mantienen la esperanza de llegar más lejos porque saben que se lo merecen,pero no saben poner límites y están dispuestos a sacrificar su vida personal y salud mental porque para ellos el trabajo debe ser duro y sacrificado. Cuando en algún momento se cuestionan si así tiene que ser, se autoconvencen de que si, esa es la forma. Creen en la meritocracia, siempre andan apurados y sobreexigidos, pero aún así dudan seguido de sus capacidades. Por lo mismo se esfuerzan de más muchas veces, el pago para ellos es el reconocimiento constante.

Con el tonto útil audaz, eso no ocurre porque toma el camino más corto y sabe como aparentar, se vende bien y no dudará en recurrir a la performance de la «polera o chaqueta» cuando sea necesario.

Cada uno debe elegir que camino tomar. También fui tonta útil en varias oportunidades, no la audaz claramente, no va con mi personalidad. Ver al otro como un recurso meramente utilitario se me torna indigesto.

Cuesta poner límites, al principio, cuesta ser asertivos porque ser asertivos implica cierta tibiesa, cierto «amarillismo» ¿ o no? ( pregunta seria) porque lo estoy recién reflexionando.

Insisto, el trabajo, bien hecho no tiene porque crear ansiedad ni ser un sacrificio, esfuerzo quizás porque todo tiene su complejidad. Está bien quedarse hasta más tarde excepcionalmente si es necesario (remunerado) por poner un ejemplo, pero de forma extraordinaria porque si se vuelve una costumbre, ojo podríamos estar convirtiéndonos en candidatos para ocupar el cargo de tonto útil.

La mentira tiene patas cortas

mentiras

El asunto es el siguiente,

No me gusta que me mientan… y a quien le gusta?

si, es cierto todos hemos mentido alguna vez

mentiras blancas? inofensivas? seamos criteriosos , no me enfadaria con alguien que me mintió para darme una sorpresa, o con quien me ocultó algo no tan relevante ( no tenemos por que saber todo)

El tema de la mentira me ofende , por qué?

porque quien me miente me subestima, trata de «hacerme lesa» piensa y se siente con el derecho de decirme lo que se le ocurra y conseguir algo para su beneficio.

No sería mejor pedir abiertamente lo que se quiere?

total, hay confianza no? ( aclaro que estos sentimientos son solo hacia quienes siento o he sentido afecto, con los demás  no me lo tomo personal )

Claro, pedir abiertamiente implica que la respuesta sea un SI o un NO

Pero eso no tiene nada de malo!  tenemos el derecho a decidir por nosotros mismos, libremente sin trampas .

Tampoco me gusta cuando me mienten para evitarme una molestia o una pena

Que derecho tienen a decidir por mi lo que puedo o no puedo soportar?

acaso tan débil he demostrado ser que no puedo hacerle frente a la verdad? y si así fuera no contribuiría esa verdad a mi crecimiento?

O será al reves quizas? quien me mintió no lo hizo realmente por mi, lo hizo por si mismo y evitar la incomodidad de ser sincero enfrentando y aceptando las consecuencias.

Seamos honestos, ser sincero incomoda porque no sabemos como reaccionarán los demás y podríamos vernos «poco agradables» y a quienes no les gusta quedar como dice :Jorge González  » nunca quedas mal con nadie» sería poco ventajoso para quien decide mentir.

Ojo! no me refiero a esa » honestidad» disfrazada para insultar y herir a propósito a alguien porque por más que sea cierto lo que se dice hay quienes confunden ser SINCEROS con ser DESUBICADOS.

Me gusta la gente auténtica que sabe poner límites, que no miente, que no engaña no son perfectos y se equivocan, pero sabemos que esperar de ellos porque entienden que la vida es para aprender .

 

 

 

 

Como un milagro: la voz de Byung Chul Han

Revista Humana

descarga (1)Por estos días, y casi como un milagro, tenemos la suerte de contar con un filósofo «de moda» justo cuando la sociedades del mundo ya no pueden sostenerse apenas con Nietzsche. Se trata del coreano-alemán Byung Chul Han, autor de diversos libros tipo ensayo donde aborda el mundo actual desde una perspectiva crítica, analizando principalmente al nuevo individuo moderno que sufre enfermedades mentales, como la depresión, y usa las últimas tecnologías de la información.

Estos títulos, de pocas páginas y en formato tipo bolsillo, han sido alabados por su agudo punto de vista frente a los cambios históricos de los últimos años y por las conclusiones que arroja sobre el trasfondo de los resultados que las exigencias laborales y las metas sociales crean en las personas. Así, con La Sociedad del Cansancio, su obra principal o la más recomendable para comenzar, da luces sobre un nuevo paradigma mundial, donde las personas…

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Gente

En las últimas semanas me han contactado algunas de mis mejores amigas, curiosamente me había estado acordando de ellas, en realidad siempre las recuerdo y no solo ha ellas.

A veces me siento como una de esas viejitas que a propósito de cualquier cosa recuerda a alguien que alguna vez conoció.

Es increible como la mente almacena tanta información, pero más que la cantidad, es impresionable el tipo de información que guarda y también la que olvida.

Recuerdo creo,  a casi todas las personas que he conocido, eso no es nada raro porque uno conoce a mucha gente durante su vida, porque fueron compañeros de trabajo, amigos, ex, amigos de amigos, parientes, jefes, amigos de amigos de amigos, compañeros de colegio, más jefes, más amigos, etc.

Hoy me acordaba de esas personas que uno conoce «al cuete» y no vuelve a ver, esas personas con quien uno comparte unos minutos y nunca olvida. Con algunos compartí palabras, a otros los escuché y a otros solo los observé.

Estos son algunos de ellos:

1- El colectivo de los dulces: Una vez en Viña, cuando trabajaba en ventas, en la calle San Antonio tomé un colectivo que por dentro estaba forrado en dulces, le pagué al chofer y me dio unos dulces diciéndome: acá está su vuelto, sonriendo y yo sorprendida le dije , ahhhh gracias!!!!! y guardé los caramelos en mi cartera. En todo el viaje, no dejé de mirar el colectivo ,miraba el techo y era imposible contar tantos dulces pegados por todos lados, pero no me atreví a preguntar, en ese tiempo era más tímida seguramente.

Cuando llegué a la oficina les conté a mis compañeras como que fuera la máxima noticia, pero para mi sorpresa a cada compañera que le contaba, me decía ahhh si, el señor de los dulces ! ese caballero lleva años trabajando. Les conté como a 2 o 3 chicas y todas habían viajado en el mismo transporte al parecer no era ninguna novedad más que para mi, una de mis colegas, no recuerdo cual, me dijo que una vez lo entrevistaron y el dijo que decidió adornar su vehículo de esa manera porque era una manera de entregarle felicidad a las personas. Creo que aquel señor también hace actividades en navidad para niños . Que linda manera de endulzar la vida. Cierto?

2- La abuelita solitaria: Me acuerdo cada vez que voy al súper o cuando se me termina algo a una viejita que conocí mientras realizaba encuestas en un sector de Miraflores en Viña del Mar. Llegue a su casa, me presenté y le conté  lo que estaba haciendo, ella amablemente me invitó a pasar y se disculpaba por no tener una sopita para ofrecerme, pero compartimos un té mientras duró la encuesta.

Ella me contó que vivía sola, que nadie la visitaba y a ratos se entristecía, conversamos un rato y me contó lo que era vivir sola a su edad y como se sentía . En ese momento comenzó a cambiar mi pensamiento hacia los abuelitos, pero eso es algo de lo que no hablaré en este momento.

Lo que siempre recuerdo es que cuando llegó el momento de preguntarle sobre algunos alimentos que ella consumía, me mostró su despensa y me dijo que uno siempre tenía que mantener mínimo dos unidades de cada  producto porque si uno se terminaba quedaba el de repuesto. Por eso ella siempre mantenía 2 kilos de aceite, 2 de azúcar etc. Si uno de esos se terminaba había que comprar inmediatamente otro y reponer el faltante, pero nunca dejar solo uno. Porque qué pasaría si en algún momento se termina y por ABC motivo no se podía comprar cuando se necesitara?

Lamentablemente siempre me acuerdo cuando se me termina el azúcar y al no tener el de repuesto tengo que tomar mi té sin endulzar.

3- El paciente abuelito sarcástico : Cuando trabajaba de cajera en una multitienda, un día que había liquidación, había un señor que pacientemente hizo la fila esperando su turno , cuando al fin llegó su turno, una señora muy imprudente quiso pasarse de lista y se » coló» en la fila dando no recuerdo que excusas, yo le dije: «señora tiene que hacer la fila, es el turno del señor». Ella reclamaba y el abuelito la miro sonriente y le cedió su puesto diciéndole «el que apurao’ vive apurao’ muere así que pase no más yo pretendo vivir harto rato más » lo encontré total!

Cómo decía en un principio, es increible la cantidad de las cosas que uno recuerdo y las que olvida. Justo en este momento en que quiero recordarlas todas o una gran cantidad no logro hacerlo y solo me acuerdo de esas tres, quizás no es así como funciona y tienen que aparecer en la memoria de manera espontanea cuando la ocasión lo amerite.

No solo de pan vive el hombre

Para alcanzar la felicidad se necesitan cuatro condiciones, la ausencia de toda ambición, la vida al aire libre, el amor de una mujer y la creación de una belleza nueva. (Edgar Allan Poe)

Han pasado dos meses desde la última vez que escribí, hay mucho que quiero contar, redactar, crear, pero la inspiración no siempre viene acompañada de las ganas ni de la creatividad.

En este tiempo mi vida ha sufrido algunos cambios, en un principio bastante incómodos y molestos, pero que finalmente resultaron ser para mejor. No me referiré mucho a eso en este momento , pero si tuviera que compararlos con algunas películas serían  «Chuki», «Atracción fatal» y  «El rey de los weones».

En fin.

Comencé este blog básicamente porque me gusta escribir, como muchas otras cosas le daba vueltas y vueltas antes de comenzarlo porque como no es privado, siempre está la posibilidad de que alguien lo lea y claro, para que estamos con cosas, una siempre va a preferir que las opiniones, si es que las hay, sean «cariñosas» sobre todo cuando es una habilidad que se quiere potenciar y fortalecer. El miedo al » no tener dedos pal piano» en mayor o menor medida siempre está, pero tratando de ser consecuente con algunas cosillas que he aprendido por ahí , me lancé no más .

Sin experiencia, sin reglas, sin vanidad, pero con mucho cariño y sobre todo con la mayor honestidad posible.

Estamos en septiembre y no he viajado a Quilpué desde mayo, nunca había estado tanto tiempo lejos de mi hijo y demás está decir cuanto lo extraño y los temores que me trae esta distancia física entre nosotros. Extraño a mis hermanos, a mi madre, a algunos amigos, a sentir que me muevo en mis territorios.

Acá todo es más sombrío y todavía no he tenido la oportunidad de conocer el Norte como se debe.

Estoy sufriendo creo yo una especie de fatiga espiritual y no lo digo en un sentido «shuper loco» ni religioso, me refiero a lo que alimenta mi alma, porque no solo de pan vive el hombre cierto?

Algo falta y que bueno que sea así, porque eso me hace querer más de la vida, no ando caminando por ahí satisfecha englotonada. Siento una carencia que me obliga a buscar más, a esperar más .

Me da la impresión de que es eso que le dicen el sentido de la vida,  pero de lo humano, de nuestra esencia, de nuestra especie, al crudo y con nuestra evolución ( y en algunos casos involución)

Que será? que será? ahhhhh? ahhhhh? relaciones más significativas?, realización personal? sabiduría?, desarrollo?, felicidad? o  la necesidad de, como dice Poe, » construir una belleza nueva» ?